Rosi Braidotti y el feminismo posthumano: pensar después del hombre sin entregar el futuro a las máquinas
Rosi Braidotti es una de las filósofas continentales feministas más influyentes de las últimas décadas. Profesora emérita distinguida de la Universidad de Utrecht y figura central del pensamiento posthumano, ha trabajado subjetividad nómada, diferencia, feminismo, tecnología, ecología y crítica del humanismo clásico. Su libro Posthuman Feminism, publicado en 2022, examina las implicaciones del giro posthumano para la teoría y la práctica feminista.
FILÓSOFOS VIGENTESNOTICIA
8/9/20262 min read


La vigencia de Braidotti está en que el siglo XXI parece obligarnos a pensar más allá de la figura clásica del “hombre” como medida universal. La inteligencia artificial, la biotecnología, la crisis climática, la extinción de especies, las migraciones, las guerras, la economía digital y los nuevos cuerpos tecnológicos han roto la vieja imagen humanista de un sujeto autónomo, racional, blanco, masculino, europeo, propietario de sí y dominador de la naturaleza.
Pero Braidotti no propone simplemente celebrar la desaparición del humano. Su posthumanismo no es transhumanismo empresarial ni fantasía de inmortalidad tecnológica. No se trata de abandonar el cuerpo para subir la mente a una máquina, ni de glorificar la optimización biotecnológica. Su apuesta es otra: pensar sujetos encarnados, múltiples, relacionales, vulnerables, atravesados por tecnología, naturaleza, diferencia sexual, animalidad y planeta.
El feminismo es central aquí porque, para Braidotti, la crítica al sujeto universal ya había sido realizada por tradiciones feministas, antirracistas, postcoloniales y ecológicas mucho antes de que el posthumanismo se volviera moda académica. El “humano” nunca fue una categoría neutral. Muchas vidas quedaron históricamente fuera de esa humanidad plena: mujeres, colonizados, esclavizados, pueblos racializados, animales, naturaleza, cuerpos discapacitados, pobres, migrantes.
La pregunta entonces no es si debemos superar al humano, sino qué humano estamos superando. Si el posthumanismo se limita a celebrar máquinas, algoritmos y cuerpos aumentados sin crítica política, puede repetir las exclusiones del viejo humanismo. Puede reemplazar al “hombre racional” por el “usuario optimizado” o el “sujeto tecnológico avanzado”, dejando atrás otra vez a quienes no encajan en el nuevo ideal.
Braidotti es vigente porque defiende un posthumanismo afirmativo, pero no ingenuo. Afirmativo porque no quiere quedarse en duelo por la caída del humanismo clásico. Crítico porque sabe que el futuro tecnológico puede reproducir violencia, desigualdad y extractivismo. Su filosofía permite preguntar qué alianzas nuevas pueden construirse entre humanos, animales, máquinas, ecosistemas y comunidades sin reducir todo a mercado o cálculo.
La tesis fuerte del artículo sería esta: Braidotti importa porque impide que el posthumanismo sea secuestrado por Silicon Valley: pensar después del hombre no significa entregar el futuro a la máquina, sino abrir una ética más amplia de interdependencia, cuerpo, diferencia y planeta.
